Deportes Redacción Nacional.do Actualizado: 27 Ene 2026, 9:03 PM 4 min lectura

Leones del Escogido a un escalon del bicampeonato

Los Leones estan a un paso de alcanzar el bicampeonato luego de vencer a los Toros en extra innings.

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LA ROMANA.– En una Serie Final donde cada out se cobra con moneda cara, los Leones del Escogido volvieron a encontrar la rendija exacta por donde se ganan campeonatos: un detalle, un rebote, un tiro que no llega a tiempo. Este lunes, en el Francisco A. Micheli, los rojos vencieron 4-3 a los Toros del Este en 11 entradas y se pusieron a un triunfo del bicampeonato y de su corona 18, con la serie 3-1.

El marcador dice “una carrera”. El juego, en cambio, gritó “una novela”. De esas que empiezan con un golpe temprano, se enredan en el medio con tensión de alambre y terminan con un giro cruel: el error que pesa como una piedra en el bolsillo.

El inning 11: la jugada que parte el juego en dos

El desenlace fue tan dominicano como el café fuerte: amargo para uno, salvador para el otro. Con corredores en primera y segunda y un out, Erik González bateó un rodado al campocorto con cara de doble play. La pelota hizo su parte. El béisbol, caprichoso, exigió la segunda parte: ejecutar el tiro. Ahí, el intermedista Rafael Lantigua falló el envío y el empate se quebró. Michael De la Cruz pisó el plato con la carrera decisiva, y el Micheli se quedó en silencio de golpe, como cuando la música se corta en plena fiesta.

En finales así, los errores no “pasan”. Se quedan viviendo en el dugout. Y también alimentan la idea más incómoda para el rival: que el Escogido no necesita dominarte todo el tiempo, solo necesita estar cerca… y esperar el instante.

Un juego de respuestas inmediatas

Los Toros pegaron primero. En el primer inning, Sergio Alcántara abrió la ruta con doble, avanzó con toque de Rudy Martin y anotó por sencillo de Eric Filia. Golpe limpio, béisbol de libreto, mensaje directo a la serie: “todavía estamos aquí”.

Pero el Escogido contestó sin pedir permiso. En el segundo, Alcides Escobar conectó un jonrón de dos carreras que volteó el marcador y cambió el tono de la noche. No fue solo el batazo. Fue la sensación: cuando un veterano te empata la respiración en octubre (o enero), el equipo se endereza como si lo jalara un hilo invisible.

La paridad como destino y el noveno como sentencia fallida

Los Toros igualaron en el quinto con sencillo remolcador de Eloy Jiménez. Y desde ahí el juego se volvió una pulseada sin concesiones: pitcheo, defensa, decisiones pequeñas.

En el noveno, parecía que el Escogido había escrito el punto final: sencillo de De la Cruz para empujar a Raimel Tapia y ponerse arriba. Y aun así, los Toros empataron en el cierre y forzaron extras, un recordatorio cruel de que en una final no hay victoria adelantada, solo innings pendientes.

Los brazos: ahí también se ganan anillos

El crédito, aunque no siempre luce en titulares, también se cobra desde el montículo. Aneurys Zabala se llevó la victoria con un décimo episodio en orden y económico. Alexander Colomé cerró el undécimo impecable para apuntarse el salvamento. Miguel Castro cargó con la derrota, aunque la carrera fue inmerecida, que es una de las formas más injustas de perder… y una de las más comunes en juegos que se deciden por un error.

Mi lectura: el Escogido está jugando “finales”, los Toros están jugando “partidos”

Esta es la diferencia que se siente a estas alturas. El Escogido no luce perfecto, pero luce preparado para el caos. Cuando el juego se ensucia (un rebote, un tiro malo, un turno que dura una eternidad), los rojos parecen más cómodos. El equipo transmite eso que los managers valoran como oro: pasar la página rápido, no quedarse a discutir con el inning anterior. Incluso desde el discurso del club se insiste en el enfoque tras cada golpe, como ha señalado su dirigencia en estas horas.

Los Toros, en cambio, están en esa zona mental donde cada error se siente doble: por lo que cuesta y por lo que significa en la serie. Ahora están contra la pared. Para ser campeones, necesitan ganar tres juegos consecutivos. Eso no es imposible, pero sí es un Everest sin teleférico.

Lo que viene: Juego 5 en el Quisqueya, con la historia en la puerta

El quinto partido se jugará este martes en el Estadio Quisqueya Juan Marichal a las 7:15 p.m. El Escogido llega con la posibilidad de cerrar el campeonato en casa; los Toros, con la obligación de ganar para seguir respirando.

Si algo dejó claro el Juego 4 es esto: la final no se está definiendo por un equipo que aplasta, sino por un equipo que no se rompe. Y cuando llegas a enero con esa cualidad, el trofeo empieza a verse menos como un sueño y más como una cita.

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